Sobre el chat de Treinta y Tres
El río Olimar serpentea entre la ciudad y el departamento, marcando un paisaje de lagunas y pastizales donde el ganado pasta bajo el cielo subtropical. Aquí el viento trae el olor a arroz recién cosechado en las riberas de la Laguna Merín, un contraste con el bullicio de las calles céntricas. Treinta y Tres no es solo un nombre: es el eco de los treinta y tres orientales que juraron libertad, y hoy sus calles guardan esa mezcla de tradición y modernidad.
La ciudad late al ritmo del obelisco que desafía al cielo con sus 45 metros, réplica del gesto libertario de Lavalleja. Entre sus parques, el Dionisio Díaz y el del río Olimar son refugio y escenario: en el segundo, cada Semana de Turismo, el Festival del Olimar llena el aire de chamarreadas y payadas. Los olimareños —así se llaman— saben que el arroz no solo se siembra, sino que se cosecha con orgullo, y que la caliza de sus canteras da cuerpo a obras que trascienden.
¿Quién se acerca a este chat? Quienes buscan saber por qué la Semana de Turismo huele a fogón y a guitarra, o qué se siente al ver el atardecer sobre la Laguna Merín. También llegan los curiosos de la historia —aquí nacieron artistas como Braulio López— o los viajeros que pasan y se quedan por el aroma a tierra mojada y a asado criollo en cualquier mes del año.
Última actualización: 8 de agosto de 2026