Sobre el chat de Artigas
En Artigas, la frontera con Brasil se nota hasta en el olor a mandioca asada que flota por el aire en la feria de la ciudad. Quien pase por la Plaza Batlle y Ordóñez a media tarde, donde la bandera de Artigas ondea junto a la de Uruguay, verá a los vecinos más mayores jugando al truco con barajas gastadas mientras los niños corren entre los puestos de quesos de la zona. El río Cuareim, que marca el límite con Brasil, refleja el atardecer teñido de rojo, como si la tierra misma se volviera más intensa antes de la noche.
Si te gusta el tereré bajo los árboles de la Costanera, o prefieres perderte por los viñedos de Bella Unión donde se hace el vino más al norte del país, aquí encontrarás gente que sabe de eso. Los artiguenses no suelen hablar de la ciudad grande como si fuera su rival, sino como un lugar al que van a comprar medicinas o a ver el fútbol del Nacional: con pragmatismo y sin alharacas. Eso sí, si caes en enero, no te pierdas la Fiesta de la Naranja, donde hasta el último puesto huele a cáscara dulce y a empanadas de naranja con carne.
Última actualización: 8 de agosto de 2026