Sobre el chat de Tetuán
Si cruzas el estrecho y pisas Tetuán, lo primero que te golpea es el bullicio del zoco de la Medina. No es un mercadillo cualquiera: aquí venden desde babuchas bordadas a mano hasta especias que aún huelen a caravana. Por las mañanas, los puestos de fruta fresca se llenan de melones y higos chumbos, mientras que al caer el sol, las farolas de hierro forjado iluminan los puestos de brochetas de cordero y las teterías donde sirven té verde con hierbabuena en vasos pequeños de cristal.
Más allá de la muralla andalusí, el barrio de M’hannech es otro mundo: calles empedradas que suben hacia el monte Gurugu, con casas blancas de azoteas planas y balcones de madera tallada. Los vecinos aún se saludan por las tardes en los cafés de la plaza Moulay Hassan, donde los ancianos juegan al ajedrez bajo los árboles. Y si coincides con la fiesta del Aid al-Adha, prepárate para el olor a cordero asado en las calles y el sonido de los tambores en el centro.
Última actualización: 18 de julio de 2026