Sobre el chat de Nador
Si cruzas el estrecho y llegas a Nador, entiendes por qué la ciudad huele a salitre y a té de menta desde el puerto. La playa de Sidi Ali, con sus aguas tranquilas y los chiringuitos que sirven boquerones fritos recién llegados de la lonja, es el lugar donde los nadoríes se dan cita al atardecer. Pero no te quedes solo en la costa: el zoco de Beni Ensar, a pocos kilómetros, es un hervidero de especias y telas en tonos ocres y azules, donde regatear es casi un deporte local.
Más al interior, las montañas del Rif esconden pueblos como Selouane, donde las casas blancas se aferran a las laderas y el aroma a hierbabuena flota en el aire. Allí, el festival de las cerezas en mayo atrae a familias enteras que llegan desde Tetuán o Alhucemas para probarlas aún calientes del árbol. Si te gusta la aventura, la ruta hacia el Parque Nacional de Al Hoceima, a dos horas en coche, te dejará sin aliento con sus acantilados sobre el mar y sus calas escondidas.
Última actualización: 14 de julio de 2026