Sobre el chat de Sils
Quien vive en Sils crece en un territorio remoldeado por el agua que se fue. Hace casi dos siglos desecaron el lago que ocupaba buena parte de la comarca de la Selva, y eso dejó cicatrices en la geografía que sus habitantes conocen de memoria: el terreno llano, las rieras que todavía corren, la Iglesia de Santa Eulalia en Vallcanera que marca referencias. Es gente acostumbrada a hablar de cambios, de cómo evolucionó una zona que fue pantano y ahora es agricultura, ganadería, industria diversificada.
La Colección de automóviles Salvador Claret es el tipo de detalle que identifica a quien es de Sils: sabe qué hay en el municipio más allá de los nombres genéricos. En la sala se habla de eso, de recomendaciones locales, de cómo ha cambiado el paisaje. Viajeros de paso por la autopista del Mediterráneo se asoman también, curiosos por conocer a quien vive allí. Sin registro, entras directo.
No hay que dar explicaciones de dónde eres ni perfilar intereses. Hablas con gente del lugar, con gente de fuera que cruza por la comarca, con curiosos de cualquier lado. La sala es tan informal como debe ser un espacio donde se encuentran personas de una localidad con desconocidos que quieren saber qué hay que ver, qué se come, cómo es vivir donde el suelo fue agua.
Última actualización: 5 de septiembre de 2026