El bloqueo de traslados a la península cronifica la crisis en Ceuta
La negativa del Gobierno a derivar migrantes a la red estatal y las dificultades para abrir centros de acogida locales cronifican la emergencia humanitaria en la ciudad autónoma.
Más de un mes después de la llegada masiva de personas a Ceuta, la decisión de vetar los traslados de adultos a la península mantiene bloqueada la salida a la crisis humanitaria. La red estatal de acogida dispone de plazas libres al otro lado del Estrecho, pero la política oficial prioriza el retorno de los migrantes a Marruecos. Esta estrategia condena a miles de personas a malvivir a la intemperie en un territorio colapsado de apenas 20 kilómetros cuadrados y 85.000 habitantes.
Las naves industriales del Tarajal se han convertido en un asentamiento improvisado donde se acumulan chabolas y decenas de personas duermen sobre el suelo, expuestas a agresiones y sin acceso a servicios básicos. Aunque los registros oficiales cifran en 5.000 los adultos que permanecen en la ciudad, el retraso en la filiación por falta de espacio y la dimensión de los campamentos informales sugieren que el número real es muy superior. A ellos se suman cientos de menores que siguen en la calle al no poder ser absorbidos por los centros locales, que ya tutelan a unos 1.300 niños.
La creación de nuevos espacios de acogida provisionales tropieza de forma constante con la falta de suelo y el rechazo social. La administración local rechaza el uso de polideportivos y las alternativas planteadas en el puerto de Ceuta sufren trabas de última hora, mientras los vecinos de varios barrios protestan contra la apertura de nuevos recursos. El Ministerio de Migraciones busca habilitar plazas de emergencia a contrarreloj, pero la dependencia de la cesión municipal de suelo limita cualquier avance inmediato.