Sobre el chat de Blanes
Blanes huele a salitre y a pan tostado recién hecho de las panaderías del centro, donde los domingos la calle Ample se llena de familias buscando el mejor cruasán de la ciudad. El paseo marítimo, que se extiende desde la playa de S’Abanell hasta el puerto deportivo, es el salón de estar al aire libre de los blanencs: allí se ve a los abuelos jugando al dominó en las mesas de piedra, a los adolescentes haciendo skate en el skatepark junto al faro, y a los turistas —que en verano duplican la población— sacando fotos al atardecer desde el mirador de Sant Francesc.
La fiesta que define a Blanes no es una más: los Patios de San Francisco, en junio, convierten el barrio del mismo nombre en un laberinto de flores, velas y música en directo. Los vecinos decoran sus patios con geranios y linternas, y las calles se cierran para que todo el mundo pueda pasear entre tapas de suquet de pescado y copas de vino de la DO Empordà. Si no has estado en esos días, no has visto el alma más auténtica de este pueblo de poco más de 40.000 habitantes.
Última actualización: 6 de agosto de 2026