Sobre el chat de Olot
Si pasas por Olot y te cruzas con la plaza del Firal, fíjate en el olivo que hay en medio: es el símbolo de la ciudad, pero también un buen sitio para empezar a hablar de curro, de la vida en la Garrotxa o de por qué el canelón de San Esteban es el mejor de la temporada.
Esta tierra tiene un ritmo que se nota enseguida: por la mañana, el olor a pan recién horneado en el horno de Can Quei; por la tarde, el rumor de las fuentes en el paseo de la Draga. Y si es octubre, ni te cuento: el olor a castañas asadas en la Fira del Ram y el ambiente en el mercado de la Plaza Major se te quedan grabados.
Aunque Olot no es grande, cada barrio tiene su personalidad. El de Sant Esteve, con su iglesia de piedra volcánica; el de Sant Miquel, donde se escuchan más idiomas que en el centro; o el de Sobrebaix, donde aún se ven las casas de payés escondidas entre los árboles. ¿Has estado en la Fira del Ram o prefieres perderte por los senderos de la Moixina?
Última actualización: 11 de julio de 2026