Sobre el chat de Ranchuelo
En Ranchuelo la vida se vive en la calle sin prisa pero sin pausa. Los ranchueleros —así se les conoce— tienen fama de cercanos, de esos que saludan por el nombre aunque no se vean desde hace años. El calor del mediodía en la plaza se corta con el rumor del río Sagua la Grande, que bordea el pueblo y dibuja en sus curvas los límites entre lo urbano y lo rural, entre el rumor de las tabernas y el silencio de las cañas.
Aquí las fiestas no son solo bailes: se celebra el Zapateo y la Caringa al son del Punto Cubano, y en las lidias de gallos se mide más que suerte. El Centro Asturiano, fundado en 1890, fue el primer lugar donde la colonia española dejó su huella cultural. Y si pasas cerca de sus monumentos, encontrarás bustos de José Martí y Antonio Maceo, testigos silenciosos de una historia que huele a tabaco y a café recién colado.
Por las tardes, el olor a leña quemada se mezcla con el de los dulces caseros que se venden en cualquier esquina. La Academia de Música, con su Banda desde 1912, sigue siendo el corazón de las veladas donde el son y el guaguancó se entrelazan con los ritmos más antiguos. Y cuando cae el sol, el murmullo del agua en las micropresas de La Campa y Pelayo recuerda que Ranchuelo no es solo un pueblo, sino un territorio donde la tradición y el presente se dan la mano.
Última actualización: 8 de septiembre de 2026