Sobre el chat de Camagüey
Si te cruzas por el centro histórico de Camagüey, no es raro ver a los vecinos sentados en los portales de las casas de colores, tomando un café en vaso de cristal o un refresco bien frío mientras comentan el último chisme del barrio. Aquí, la vida no tiene prisa: el ritmo lo marca el eco de los pasos sobre las losas, el rumor de los abanicos rotos por el viento y, sobre todo, el aroma a *fruta bomba* madura que sale de los puestos callejeros al atardecer. En la Plaza San Juan de Dios, por ejemplo, no solo verás a los abuelos jugando dominó bajo los árboles, sino que a veces hasta te invitan a probar un *tostón* recién hecho con plátano macho y chicharrón, ese crujiente que se deshace en la boca y que solo sabe igual en estas calles.
Más allá de la ciudad, en los alrededores de Nuevitas, la brisa marina trae el olor a salitre y a los barcos pesqueros que regresan con la captura del día. Los locales suelen decir que aquí el mar es más generoso que en otros puntos de la costa cubana, y no les falta razón: en la playa Santa Lucía, por ejemplo, las olas son suaves para los niños, pero lo suficientemente bravas como para que los surfistas locales se retiren satisfechos después de una tarde de olas. Eso sí, si vas en julio, no te pierdas la fiesta de la *Virgen del Carmen*, donde la imagen recorre el malecón en una procesión que termina con música, ron y mucho baile hasta el amanecer.
Última actualización: 11 de agosto de 2026