Sobre el chat de Pucallpa
Pucallpa huele a madera recién cortada y a fruta madura cuando cae la tarde en el Puerto Callao. Los botes amarillos zigzaguean por el Ucayali mientras los vendedores gritan ofertas desde sus canoas, y en la Plaza de Armas el olor a anticuchos se mezcla con el polvo de la tierra. Aquí no hay prisa, pero sí un ritmo marcado por el río: los vecinos se saludan por el nombre de pila y los niños juegan entre los puestos de motelo asado, ese pescado de río que sabe a selva en cada bocado.
Si subes por la Carretera Federico Basadre hasta Aguaytía, verás cómo los pueblos cambian de idioma entre el quechua y el español sin avisar. Los artesanos de San Alejandro tallan figuras de huayruro en la madera, y en el Mercado Mayorista los puestos de plátano hartón y ají charapita se llenan antes de que amanezca. Pero lo que más define a Pucallpa es su fiesta patronal: cada 16 de julio, San Felipe de Jesús sale en procesión entre cohetes y música de bandurria, y hasta los más jóvenes se ponen la yuca para bailar el huayno sin perder el paso.
Última actualización: 29 de julio de 2026