Sobre el chat de Ponteceso
Si cruzas la ría desde Malpica, verás enseguida por qué Ponteceso huele a marisco recién cocido. Aquí el pulpo a feira no es un plato, es una religión: se sirve en las tabernas de la plaza Mayor con pimentón de A Coruña y cachelos que aún guardan el calor de la cazuela. Los de fuera suelen llevarse una foto del plato entre los dedos, pero los de aquí lo devoran con los codos apoyados en la barra de madera, como manda la tradición.
Lo que más sorprende es la luz al atardecer desde el mirador de San Xoán. Si vas en julio, no te pierdas la fiesta de la Virgen del Carmen: la procesión por el puerto, los barcos engalanados y el olor a sardinas asadas en la playa de Lires. Por las noches, en el paseo marítimo, los abuelos juegan a las cartas y los jóvenes se juntan en la zona del muelle a ver quién pesca más bacalao al amanecer. Ponteceso no es un sitio para ver el tiempo pasar, sino para vivirlo con sal en la piel.
Última actualización: 29 de junio de 2026