Sobre el chat de As Pontes
El humo de las chimeneas de la central térmica sigue flotando cuando el sol se esconde tras los montes de As Pontes, pero eso no quita que aquí la noche sea larga. En el centro, alrededor de la plaza del Ayuntamiento, se juntan los más jóvenes en la terraza del bar Venezuela, donde sirven un café que sabe a carbón tostado y a historias de cuando la mina aún rugía. Si pasas por el quiosco de la plaza, fíjate en el cartel de la fiesta de San Juan: queman una hoguera en la playa fluvial del río Eume, no en la playa de mar como en otros pueblos, y eso ya marca la diferencia.
Más arriba, en el barrio de O Seixo, las casas bajas se apiñan como si aún temieran al viento que baja de la sierra. Allí vive la gente que conoce cada sendero del monte de Toxos Outos, donde en otoño se recogen setas que saben a tierra mojada. Si te gusta el silencio, sube hasta la ermita de San Xoán, desde donde se ve el valle entero, incluido el cráter de la antigua mina convertida en lago. Eso sí, no intentes ir en bici: las cuestas de As Pontes no perdonan.
Última actualización: 7 de agosto de 2026