Sobre el chat de Naron
Los que bajan hasta la ría de Ferrol desde Naron saben que el olor a salitre se mezcla con el de las viejas conserveras cuando sopla el viento del noroeste. En la villa marinera, el puerto de Lorbé sigue siendo el corazón donde los barcos de pesca descargan boquerones y nécoras en las primeras horas, y los vecinos se acercan a comprar el género fresco antes de que llegue a las lonjas de A Coruña. Si pasas por el barrio de Santa Catalina, fíjate en la fachada de la iglesia: el rosetón de piedra es del siglo XVIII, pero lo que más llaman la atención son las gárgolas que vigilan el mar como si aún temieran el ataque de los piratas.
Al caer la tarde, el paseo marítimo de Naron se llena de familias que pasean hasta el faro de Lorbé, donde el atardecer pinta de naranja los acantilados. Es el momento en que los bares sacan las mesas al exterior y sirven pulpo á feira bien regado con vino ribeiro, o un plato de vieiras al ajo que sabe a gloria después de un día de mar. Los más jóvenes se reúnen en la zona de los bolos, donde las canchas de este deporte tradicional galego aún resuenan con los golpes de las bolas de madera cuando llega el verano y se celebra el campeonato local.
Última actualización: 10 de agosto de 2026