Sobre el chat de Morón de la Frontera
El olor a pan recién hecho en la panadería de la Plaza de España arrastra a los moronenses cada mañana. Es el mismo aroma que, décadas atrás, despertaba a los obreros de la Base Aérea —aquella que trajo un trozo de la Guerra Fría a este pueblo sevillano—. Hoy, la plaza sigue siendo el corazón de la vida local, donde los más mayores juegan a la brisca bajo la sombra de los ficus y los jóvenes se citan cerca del quiosco de la música.
Si vienes en mayo, no te pierdas las fiestas de la Virgen del Rosario. Lo de menos es el trono procesional: lo que de verdad marca el ritmo son las sevillanas que suenan desde los bares de la calle Larga hasta la placita del Mercado de Abastos. Allí, en la taberna de Paco, el dueño te sirve un vino de la tierra mientras te cuenta cómo el pueblo se llenaba de gitanos que venían a trabajar en las viñas cuando esto era bodega de la DO Jerez-Xérès-Sherry.
Última actualización: 6 de agosto de 2026