Sobre el chat de Écija
En Écija el sol aprieta igual en julio que en enero, pero el salmorejo no falla. Aquí el gazpacho lleva huevo duro picado y algo de jamón, no como el de otras partes, y las torres barrocas de Santa María o San Gil se ven desde cualquier rincón del centro. Si vienes en agosto, prepárate: el calor es sofocante, pero la Feria de San Pablo —con sus casetas en la Alameda— no perdona. Eso sí, en invierno el Guadalquivir baja tranquilo y los paseos por la calle Cánovas del Castillo, con sus patios llenos de geranios, son un remedio contra el frío.
Los ecijanos no tienen prisa ni para comer: un desayuno de tostada con aceite y tomate, un café con leche y un churro en la Plaza de España es casi obligatorio antes de empezar el día. Y si te gusta el flamenco, en el Teatro de la Merced suele haber peñas en las que el cante jondo suena con más alma que en ningún otro sitio. Eso sí, si preguntas por la calle Sierpes, te dirán que está más cerca de la Catedral que de la estación de tren, porque en esta ciudad las distancias se miden en pasos, no en metros.
Última actualización: 18 de julio de 2026