Sobre el chat de Mao
El nombre de Mao viene del hato Maho, fundado en el siglo XVII por familias que huían de las Devastaciones de Osorio. Llegaron atraídas por las llanuras fértiles del valle, regadas por un río caudaloso que aún hoy serpentea entre los arrozales. No es un pueblo cualquiera: su tierra semiárida, con veranos de calor intenso y lluvias concentradas en mayo, le da un carácter seco y resistente, como sus cultivos.
Lo que define a Mao no son solo sus 76.863 habitantes, sino lo que se siembra en sus campos. El arroz, que llegó con los Bogaert en 1919, sigue siendo el rey de Valverde, y el guineo baja por el puerto de Manzanillo rumbo al extranjero. La cebolla, el plátano y la habichuela completan el paisaje rural, donde el sol marca el ritmo y el agua es un bien preciado. Por las tardes, el viento fresco del valle baja desde las montañas cercanas y arrastra el olor a tierra mojada tras las lluvias.
Si buscas algo auténtico, prueba a preguntar por el arroz de Mao: lo cultivan en las mismas tierras que hace un siglo atrajeron a los primeros colonos. No hay que buscar platos exóticos; la sencillez es su mejor aliado. Y si alguien te habla del río, escucha: es el mismo que vio nacer el hato Maho y que aún hoy riega lo que la tierra no puede dar por sí sola.
Última actualización: 8 de septiembre de 2026