Sobre el chat de Bonao
Bonao no es solo el corazón mineral de la República Dominicana, donde el cobre y el oro bullen bajo la tierra desde los tiempos de los taínos. Es también un crisol de historias: en sus calles del centro, junto a la plaza Juan Pablo Duarte, aún se huele el olor a *asopao de mariscos* que se sirve en el mercado municipal los viernes por la tarde, cuando los comerciantes regatean en voz alta y las abuelas venden hierbas para el *dolor de costado*.
Si pasas por el barrio de Los Montones, fíjate en las casas de madera pintadas de colores vivos: allí, bajo la sombra de los mangos centenarios, los vecinos se reúnen a jugar dominó mientras los niños corren tras los últimos rayos de sol. El carnaval de Bonao, en febrero, es otra cosa: no es solo desfile, es el *guloyas* —hombres disfrazados con máscaras de cuero y cintas de colores— persiguiendo a los transeúntes con cuernos de chivo en mano, un ritual que mezcla lo sagrado y lo profano con raíces africanas.
Última actualización: 8 de agosto de 2026