Sobre el chat de Higüey
El Santuario de la Altagracia sigue siendo el corazón de Higüey, pero la ciudad va más allá de los peregrinos que acuden cada 21 de enero. En el centro, frente a la basílica, la Plaza Central se llena de vendedores de orfebrería local, donde el oro y la plata se trabajan con técnicas que heredaron los artesanos desde la época colonial. Si pasas por allí un sábado, prueba el chivo guisado en el comedor de la calle Independencia: lleva ajo, cilantro y un toque de naranja amarga que no encontrarás en otra parte de la isla.
Más allá del bullicio, el barrio de Los Maestros guarda casas de colores pastel y una tranquilidad que contrasta con el tráfico de la Avenida España. Los domingos por la mañana, en la cancha de la Escuela Normal, se juegan partidos de béisbol callejero donde los niños de la zona retan a los jóvenes del equipo local, La Altagracia. Y si buscas frescor, el río Yuma —a solo quince minutos en coche— ofrece pozas escondidas donde los higüeyanos van a refrescarse con un fresco de chinola los días de más calor.
Última actualización: 9 de agosto de 2026