Sobre el chat de Monte Plata
Monte Plata no es solo el nombre de una provincia al este de Santo Domingo, sino el corazón de una tierra donde el cacao y el café se mezclan con el olor a madera quemada en los fogones de leña. Aquí, en la capital, la vida gira en torno a la plaza central, donde los domingos los ancianos juegan dominó bajo la sombra de los almendros mientras los niños corren tras las cometas que se enredan en los cables de luz. Si pasas por el mercado, no te pierdes el puesto de *habichuelas con dulce* de la señora Rosa, un manjar que solo se sirve en estas fechas al final de la Cuaresma.
Más allá del casco urbano, el verdadero encanto está en los parajes como Yamasá o Bayaguana, donde las fiestas de palos —rituales afro-dominicanos con tambores y cantos— aún se celebran en las calles los días de San Juan. Los visitantes suelen llevarse la sorpresa de que aquí el tiempo no corre: se camina al ritmo de la tambora, se come con las manos y se duerme con el rumor del río Ozama de fondo. ¿Sabías que en Monte Plata hasta los perros parecen saber que la vida no hay que apresurarla?
Última actualización: 11 de julio de 2026