Sobre el chat de Las Tunas
Los tuneros se reconocen por ese humor directo y esa manera de vivir la calle que solo tiene el Oriente cubano. Aquí no hay medias tintas: si hace calor, se aguantan los 37 grados a la sombra; si llega el aguacero de verano, se improvisa bajo un portal o en el portal de la casa de la vecina. La Plaza de la Revolución Mayor General Vicente García es el corazón donde confluyen las historias más antiguas de la ciudad, desde la Caldosa que se sirve en cualquier fonda hasta las esculturas que le valieron a Las Tunas el apodo de «Capital de la escultura cubana».
El bullicio no para en el centro, donde el Museo Provincial guarda más que objetos: guarda el alma de una villa que nació en 1796 alrededor de la Parroquia San Jerónimo. Los barrios antiguos —Hormiguero, Colón, Fomento— aún respiran el aire de antaño, y en la Plaza Martiana, con su reloj de sol gigante que marca cinco eventos astronómicos e históricos, se nota que aquí el tiempo se mide con otra vara. Los Leñadores, el equipo de béisbol local, no son solo un equipo: son la pasión que une a los tuneros en cada temporada.
Si buscas algo auténtico, pide una porción de Caldosa en cualquier esquina. No hace falta preguntar dónde: la gente la reconoce al instante. Y si pasas por la Fuente de las Antillas, échale un vistazo a la obra de Rita Longa; es de esas cosas que solo se ven aquí, en Las Tunas.
Última actualización: 8 de septiembre de 2026