Sobre el chat de Ica
Ica no es solo arena y sol: aquí el viento levanta olas de polvo que se mezclan con el aroma a pisco y el sonido de las tablas de surf en Paracas. En esta ciudad, el desierto se vuelve verde gracias al río Ica y sus acequias, mientras que en las noches las calles del centro bullen con música criolla y tragos de cachina. Si te gusta el turismo con sabor a historia, no te pierdas la Catedral de Ica —la única del Perú con tres torres— o el oasis de Huacachina, donde el eco de los buggies y las dunas te recordará que, en esta tierra, hasta el desierto tiene vida.
Los icaínos son gente de pocas palabras pero de mucho gesto: si alguien te dice «¡Qué fría está la cachina!», no se refiere al clima. Prueba un chupe de camarones en un restaurante de la Plaza de Armas o acércate a una bodega de pisco en Los Aquijes al atardecer, cuando el aire huele a mosto fermentado. Y si caes en diciembre, no te pierdas la Fiesta de la Vendimia: en Ica hasta el vino se celebra con baile y cohetes.
Última actualización: 8 de agosto de 2026