Sobre el chat de Baní
Lo primero que te viene a la mente al hablar de Baní es el aroma a *chicharrón de cerdo* de la feria de cada 24 de septiembre, cuando la plaza Central se llena de toldos y la banda municipal no para de tocar merengues. La gente del pueblo —y de los barrios como El Llano o Villa Sombrero— se junta allí como si fuera una gran familia, con los más viejos contando historias de la época de Trujillo mientras los jóvenes se lanzan a los juegos mecánicos. No es raro que algún turista se pierda y acabe comiendo un plato de *tostones con bacalao* en un puesto callejero, preguntando por qué ese sabor no se encuentra igual en Santo Domingo.
Pero Baní también tiene su lado tranquilo: las playas de La Caya o Palenquito, donde los pescadores salen al amanecer y vuelven con el botín del día. Allí, en la arena, los domingos son lentos: familias enteras con sus hamacas y sus neveras portátiles, jugando dominó mientras los niños chapotean en el agua turquesa. Eso sí, si vas en temporada alta, prepárate para que te inviten a un *guineo verde con queso* sin preguntar; en Baní la hospitalidad no se pide, se da.
Última actualización: 10 de agosto de 2026