Sobre el chat de Cumanayagua
El mar Caribe lame los 42 kilómetros de costa de Cumanayagua, donde el azul del agua contrasta con las lomas del Escambray. No es solo un municipio al este de Cienfuegos: es un territorio de contrastes, donde las llanuras se mezclan con las colinas cubiertas de vegetación y los ríos Arimao y Hanabanilla serpentean entre fincas y caseríos. Aquí el mar no es fondo, sino frontera; el viento trae salitre y el monte guarda historias que aún se cuentan en voz baja.
La gente de Cumanayagua vive entre dos mundos: el calor de la costa y la frescura de las alturas del pico San Juan, a 1.140 metros. En las llanuras, el lago Avilés —con sus 190 millones de metros cúbicos de agua— refleja el cielo y alimenta los cultivos, mientras que en las colinas, los árboles frutales y el café se mezclan con leyendas de los primeros pobladores. Aquí no hay turistas de paso: los que entran se quedan, porque el paisaje se filtra en las conversaciones.
¿Te suena el nombre de algún río de la zona? El Hanabanilla, por ejemplo, es más que un curso de agua: es un referente para quienes conocen cada recodo de su cauce. Y si hablas con alguien de Cumanayagua, no tardarás en oír hablar de las colinas del Escambray, donde el verde domina y el aire es más ligero. Este es un lugar que se vive, no se visita.
Última actualización: 5 de septiembre de 2026