Sobre el chat de Cárdenas
Los cardenenses son de esos a los que el sol no les quita el salero. No es solo el calor de la Bahía de Cárdenas, sino el carácter de quienes la habitan: trabajadores entre el azúcar y el mar, con el ritmo de la esgrima y el voleibol metido en las venas. La calle aquí no se vacía ni a las cinco de la tarde; la vida se vive en las esquinas donde se habla de fútbol, de la pesca del día o de los atletas que han puesto el nombre de Cárdenas en lo más alto.
Si quieres sentir el pulso de este rincón de Matanzas, fíjate en cómo la ciudad se divide entre lo que fue y lo que es: de un lado, el casco antiguo donde aún se huele a historia bajo los árboles del río San Antón; del otro, las zonas donde el turismo de Varadero y la industria azucarera se mezclan con el día a día de sus barrios. No falta quien te hable de la Escuela Municipal de Educación Física Piti Fajardo, donde se forman desde gimnastas hasta jugadores de béisbol, ni de los mercados donde se regatea el pescado fresco traído de la bahía.
Y si la conversación se enreda, siempre sale el tema de la fiesta o la tradición que identifica a este pueblo. Aquí no hay que buscar mucho: basta mencionar el nombre de la ciudad para que alguien te hable de la esgrima, ese deporte que ha dado más de un campeón local, o de las aguas de la Bahía de Cárdenas, reconocidas desde que los primeros navegantes pisaron estas costas hace siglos.
Última actualización: 8 de septiembre de 2026