Sobre el chat de Carballo
El olor a hierba recién cortada aún flota en el aire cuando llegan los primeros días de junio, pero en Carballo el verdadero revulsivo es la Festa da Istoria. No es solo una recreación medieval en el casco histórico, sino una inmersión en la Galicia de hace siglos: gaiteros en la Praza do Concello, tabernas con hidromiel y hasta un mercado donde venden queso tetilla de la zona como si fuera moneda de cambio. Si pasas por allí un fin de semana de esas fechas, no te rindas a la primera oferta de pulpo en la feria gastronómica; busca a los ancianos del barrio de San Xoán que aún recuerdan cómo se ahumaba el pescado en las antiguas conserveras.
Más al norte, en Arteixo —que aunque pertenece a otro concello, la gente de Carballo la siente como vecina—, el puerto sigue oliendo a salitre incluso en invierno. Por las tardes, en el paseo marítimo de Malpica de Bergantiños, a media hora en coche, los barcos pesqueros vuelven con la captura del día y los bares se llenan de historias sobre mareas vivas. Aquí la gente no habla de vientos, sino de 'rasca' o 'calma chicha', términos que cualquier foráneo confundiría con un insulto pero que definen la vida en la costa. Si te gusta el silencio roto solo por el rumor de las olas, prueba a sentarte en el arenal de Razo al atardecer; el faro de Cabo Vilán no falla como punto de referencia.
Última actualización: 10 de agosto de 2026