Sobre el chat de Caibarién
Las aceras de Caibarién se llenan de voces desde que el sol asoma tras los cayos del norte. Aquí los de la Villa Blanca no se sientan a esperar: salen a caminar por el Casco Histórico, donde las casas de madera crujen al ritmo de la brisa marina, o se pierden entre las redes de los pescadores en el Consejo Popular Pesquera. No hacen falta planes para sentir el pulso del pueblo; basta con dejarse llevar por el aroma a pescado fresco que llega del puerto o por el eco de la CMHS Radio Caibarién, que desde la mañana hasta la noche mezcla noticias locales con sones de trova.
Si alguien pregunta por algo típico, no hablen de plazas genéricas: aquí el orgullo está en lo concreto. El 21 de agosto las calles se tiñen de fiesta con las fiestas populares del municipio, donde la gente baila hasta que el sudor mezcla el polvo con el salitre. Y si buscan arte, miren hacia los cuadros de Leopoldo Romañach, que pintó estos paisajes con la misma luz que hoy baña la Bahía de Buenavista. Hasta el azúcar tiene aquí su sello: el dulce que se exporta por el puerto lleva el sabor de los ingenios cercanos, donde los caibarienenses trabajan desde que el día clarea.
Por las noches, el Consejo Popular Dolores se convierte en el lugar donde se cierran los tratos más importantes: no con papeles, sino con un trago de algún ron casero y una mano en el hombro. Aquí no hay horarios para la conversación, y menos aún para la hospitalidad. Si entras en el chat, verás que la gente habla de lo mismo que en la calle: del último temporal que azotó el malecón, de cómo quedó el pescado en la lonja o de si ya llegó el próximo cargamento de azúcar al muelle.
Última actualización: 8 de septiembre de 2026