Sobre el chat de Tortosa
Al atardecer, cuando el Ebro refleja los tonos rojizos del castillo de la Zuda, Tortosa se convierte en un lugar donde el tiempo parece detenerse. Quien haya paseado por el barrio del Rastre sabrá que allí el aroma a pan con tomate recién hecho se mezcla con el salitre que llega del delta, a solo 20 minutos en coche.
En la plaza de la Cinta, frente a la catedral, es fácil encontrar a los más mayores jugando al dominó en las terrazas mientras los niños corren entre las fuentes. Y si es principios de octubre, no hay excusa para perderse la Fira del Ram: tres días de puestos de artesanía, música en directo y, por supuesto, las típicas *llardons* acompañadas de un buen vino de la Terra Alta.
Desde el puerto fluvial hasta el parque de la Serra, Tortosa ofrece curvas que no son solo de sus calles empedradas. ¿Conocéis aquel bar de la calle Major donde sirven *suquet de peix* como en casa de la abuela? Pues ahí, entre risas y algún que otro *seny* catalán, se cuecen las mejores charlas.
Última actualización: 9 de agosto de 2026