Sobre el chat de Salou
Salou no nació ayer: sus raíces griegas, remontadas al siglo VI a.C., se adivinan en el nombre que le dieron, Salaurio, «ciudad saneada». Los romanos la llamaron Salauris y la convirtieron en uno de los puertos clave de la Hispania Citerior. Hoy, entre el bullicio de sus calles y el rumor del Mediterráneo, late esa historia milenaria que pocos pueblos pueden presumir.
En verano, la ciudad se pinta de fiesta con la Calada de les Malles de Sant Pere, un ritual de pesca artesanal donde los pescadores de la Societat de Pescadors de Santa María del Mar de Salou izan las redes al son de Sant Pere, patrón de los de la mar. No hay que olvidar el Ball de Diables Maleïts, un baile de diablos que enardece las noches de celebración con su estruendo de petardos y fuego.
El Mediterráneo acuna a Salou con veranos de 30 grados y brisas que acarician la Pineda, Cambrils y Vilaseca. Aquí el clima se respira a golpe de salitre, y el sol dibuja sombras largas sobre playas que en julio y agosto se llenan de vida.
Última actualización: 8 de septiembre de 2026