Sobre el chat de Cambrils
El paseo marítimo de Cambrils, con sus bares de tapas que huelen a boquerones y su faro en el puerto, es el escenario perfecto para empezar una charla. Desde el Mercado Municipal —donde los pescadores dejan el jurel y la gamba roja aún palpitando— hasta las terrazas de la calle de la Badia, el olor a salitre y alioli lo impregna todo. Si pasas por aquí en agosto, no te pierdas la *Festa Major*: el *correfoc* con diablos y el castillo de fuegos artificiales sobre el mar son de esos momentos que te dejan sin palabras.
Más allá del turismo de sol y playa, Cambrils tiene alma de pueblo pesquero. En el barrio de *Regueral*, entre huertos de tomates y barracas antiguas, aún se ven barcas de madera varadas en la arena. Y si te apetece algo más tranquilo, la playa de *Port d’Aro* —a un paso en bici— es ideal para un atardecer sin aglomeraciones. Aquí la gente no solo habla del tiempo: menciona el *suquet de peix* del *Racó de la Marina* o el vino blanco de *Siurana* como si fueran viejos conocidos.
Última actualización: 10 de agosto de 2026