Sobre el chat de Tecpán Guatemala
La niebla que abraza al amanecer y el frío que se cuela en la piel son el saludo diario de los tecpanecos. No importa si vives en la cabecera municipal o en alguna de sus treinta y cuatro aldeas: aquí el tiempo se siente distinto, como si el altiplano guardara algo de sus orígenes tlaxcaltecas en cada ráfaga.
Por las mañanas, las calles se llenan de voces que mezclan el español con ese otro lenguaje que aún late en los mercados. El jueves no es un día cualquiera: cuando el sol apenas asoma, el olor a chorizo ahumado y a lana recién tejida se apodera de la plaza. Allí, entre sacos de verduras y fardos de suéteres de lana, se negocia desde maíz hasta colchas, y hasta las paredes parecen hablar de Iximché, esas ruinas que guardan más de quinientos años de historia entre sus piedras.
Los de aquí no son muchos los que se quejan del frío: lo llevan en la sangre, como el gusto por un buen queso añejo o por esos textiles que viajan hasta la capital. Si pasas por Tecpán un jueves, no preguntes qué hay que hacer: deja que el gentío y el humo de las cocinas te guíen.
Última actualización: 3 de septiembre de 2026