Sobre el chat de Chimaltenango
La carretera que serpentea desde la ciudad de Guatemala hacia Chimaltenango pasa por el Cerro de la Cruz, ese mirador natural que muchos usan para divisar el amanecer sobre el valle. Pero el verdadero corazón de este departamento está en sus pueblos: San Juan Sacatepéquez, con sus artesanos que trabajan el barro desde hace generaciones, o Tecpán, donde cada 15 de enero la plaza se llena de danzantes con trajes de plumas para celebrar la fiesta de Santo Tomás. No hay que perderse el mercado de Chimaltenango los sábados, donde venden desde telas bordadas hasta los tamales de chipilín, ese verde que solo crece en estas tierras altas.
Aquí el frío se siente en los huesos en diciembre, pero la gente lo combate con chocolate caliente y panes recién salidos del horno en las panaderías de Momostenango. Los domingos, en la iglesia de San Andrés Itzapa, los feligreses cantan al son de la marimba de tecomates, un sonido que se mezcla con el olor a leña quemada. Si pasas por Chimaltenango un día cualquiera, fíjate en el color de las casas: las más antiguas, en el centro, tienen paredes de adobe y techos de teja que resisten el clima de montaña. Eso sí, ten cuidado con los perros callejeros en las afueras de San Martín Jilotepeque, donde el tráfico es denso y los puestos de fruta no siempre están bien iluminados al caer la noche.
Última actualización: 8 de agosto de 2026