Sobre el chat de Soledad
La butifarra no es solo un embutido en Soledad, es una seña de identidad. Ese sabor ahumado y especiado que se deshace en la boca no falta en las parrillas de los domingos ni en las ventas callejeras al caer la tarde. La receta llegó con los catalanes en la época colonial y aquí echó raíces, hasta el punto de que hoy es imposible pasar por Soledad sin probarla —asada, frita o en plato— en cualquier esquina.
El río Magdalena marca el límite oriental del municipio, no como una frontera fría, sino como un paisaje vivo que dibuja atardeceres lentos. Al otro lado, el arroyo Don Juan separa Soledad de Barranquilla, pero la conurbación es tanta que muchos soledeños trabajan en la capital sin salir de su municipio. Y si hablamos de historia, hay dos visitas del Libertador Simón Bolívar que dejaron huella: una en 1820 y otra en 1830, cuando la villa ya olía a progreso y a salitre.
En Soledad no solo se come bien, también se vive a ritmo de parranda. La Porquera de San Antonio, el antiguo nombre del pueblo fundado en 1640, sigue siendo un referente en fiestas patronales. Y si alguien busca algo más moderno, el centro comercial Gran Plaza del Sol es el pulmón comercial donde se mezcla el comercio local con las marcas más conocidas. Aquí no hay horarios para el sabor ni para la tertulia.
Última actualización: 9 de agosto de 2026