Sobre el chat de Sampués
One Sampuí, el cacique que dio nombre a este rincón de Sucre, aún se siente en cada esquina. La historia de Sampués no empieza con los españoles, sino con las luchas entre tribus zenú por estas tierras de sabana, donde el agua de los arroyos Canoas o Achiote baja cantando hasta perderse en la Ciénaga de Machado. Hoy, lo que más late aquí es el arte: las manos que trenzan los junos del sombrero vueltiao, ese símbolo colombiano que se teje sobre las mesas de madera de las fábricas que bordean la troncal del occidente, como un homenaje silencioso a la tierra que lo vio nacer.
Si buscas algo más que charlas genéricas, aquí se habla de ganado cebú en las haciendas del sur, de cultivos que maduran bajo el sol de La Sabana o de los cabildos menores de Escobar Arriba y Achiote, donde aún se escuchan los ecos de la lengua Guamacó. Los sampuesanos no son de muchos rodeos; prefieren contarte cómo el agua del acuífero de Morroa llega fresca a sus pozos o por qué el maíz de estas tierras sabe distinto al de otros lados. Eso sí, cuidado con confundir este Sampués con otra cosa: aquí el dinero no se menciona, pero el somero vueltiao sí.
La carretera troncal no solo une pueblos, sino también historias. A un lado, los talleres donde las artesanías se exhiben como trofeos; al otro, las veredas donde la yuca y el ñame se siembran con la misma paciencia que se pone en tejer un junco. Si quieres saber de qué hablan los de por aquí, entra y pregunta. No hacen falta presentaciones largas.
Última actualización: 8 de agosto de 2026