Sobre el chat de María La Baja
Entre la Ciénaga de María La Baja y las terrazas de arroz que brillan al sol, este pueblo de Bolívar respira tradición afro y pasión por el béisbol. No es solo un cruce de caminos entre Cartagena y las serranías de San Jacinto: aquí el agua lo decide todo. Los canales de riego, como el Arroyo Grande, riegan los arrozales que rodean la cabecera municipal, mientras que la pesca en la ciénaga sigue siendo el sustento de muchas familias.
Lo que más une a los marialabajenses no son solo los cultivos o la ganadería, sino el bullerengue y el béisbol. El primero se vive cada diciembre, cuando las calles se llenan de tambores y voces que cantan historias de vida y muerte al ritmo de este género afrodescendiente. El segundo es casi una religión: el municipio ha sido campeón departamental y su equipo levanta pasiones en cada torneo.
Si pasas por la plaza principal, fíjate en cómo el béisbol domina las conversaciones. No es raro que alguien te hable de la Ciénaga como si fuera un familiar: sus aguas, su pesca y hasta sus conflictos por el uso de la tierra aparecen en cada charla. Aquí el agua no solo alimenta cultivos; alimenta recuerdos y disputas que definen a este pueblo.
Última actualización: 9 de agosto de 2026