Sobre el chat de Maracena
En el extrarradio sur de Granada, donde el Albaicín se funde con el llano de la Vega, Maracena respira ese aire de pueblo grande que nunca perdió su esencia. Sus calles, como la de la Carrera o la de los Ángeles, aún guardan el eco de las romerías de San Juan, cuando los vecinos sacan las mesas a la acera y el olor a sardinas asadas se mezcla con el de la tierra mojada por la acequia de Aynadamar. No es Granada capital, pero tampoco un pueblo dormitorio al uso: aquí la gente se conoce en la panadería de la Plaza Mayor o en el bar Los Remedios, donde piden media de cerveza y un pincho de habas con jamón serrano, típico de la zona.
Si te acercas al centro cívico o al parque de la Corrala, verás a los abuelos jugando a la brisca bajo los ficus, mientras los niños corren hacia la fuente de los Leones. Y si es junio, no te pierdas las hogueras en el descampado de la Carretera de Güéjar, donde hasta el más serio acaba cantando seguidillas al son de la guitarra. Maracena no tiene metro, pero tiene alma: la de quien prefiere quedarse en el bar de toda la vida antes que irse de copas a la ciudad.
Última actualización: 9 de agosto de 2026