Sobre el chat de La Zubia
Bajo el cielo de la Vega Sur, donde las cumbres de Sierra Nevada besan las tierras más fértiles de Granada, La Zubia se alza como un pueblo donde el tiempo parece fluir entre el murmullo de los laureles centenarios y el aroma a hornos de leña. A solo seis kilómetros de la capital, esta localidad respira la calma de quienes saben que están cerca de todo sin perder la esencia de lo auténtico: aquí el tráfico de la GR-30 se diluye al atardecer, y el parque de la Encina, con su árbol de más de setecientos años, sigue siendo testigo mudo de hogueras, historias y el eco de batallas pasadas.
Las calles de La Zubia se llenan de vida especialmente en febrero, cuando las hogueras de la Candelaria iluminan la noche y los niños pasean al Niño Jesús por el entorno de la parroquia. Pero el calendario zubial no se detiene: en marzo, el mercado medieval planta sus puestos en el centro, y los vecinos reviven la Batalla de la Reina mientras las migas de pan y las habas fritas con jamón perfuman las plazas. Y si es mayo, los altares de la Cruz se adornan con bailes tradicionales, donde el huevo y la rosca —ese dulce de la tierra— se comparten como un abrazo.
Más allá de los días señalados, La Zubia es un lugar donde el viajero curioso puede perderse entre prados y cuevas, o simplemente sentarse en una terraza a probar el conejo al ajillo mientras observa cómo la luz dorada se filtra entre los cerros. Aquí no hay prisa: el Convento de San Luis, con su historia ligada a la reina Isabel, y la autovía que serpentea hacia Otura son solo detalles de un paisaje que invita a quedarse.
Última actualización: 8 de agosto de 2026