Sobre el chat de La Jagua de Ibirico
Bajo el sol del norte de Colombia, donde los ríos Sororia y Tucuy serpentean entre laderas verdes, se alza La Jagua de Ibirico. Más que un punto en el mapa, es un territorio de contrastes: el polvo del carbón se mezcla con el aroma a tierra mojada después de las lluvias, y el horizonte se corta con el perfil de las montañas que protegen sus aguas.
Antes de que el mineral se convirtiera en su principal sustento, este pueblo fue tierra de cultivos: el arroz inundaba sus sabanas, el cacao endulzaba las mañanas y el plátano maduraba al abrigo de las quebradas. Hoy, el olor a aguacate recién cortado —que viaja hasta Bogotá— recuerda que aquí la tierra sigue dando, aunque de otra manera.
Aquí no se pide permiso para hablar de lo que importa: de los caminos polvorientos que llevan a las minas, de las tardes junto al río donde se lavan las manos antes de entrar al pueblo, o de cómo el carbón ha cambiado el ritmo de sus calles. Si buscas a alguien que conozca el lugar, este es el sitio.
Última actualización: 8 de agosto de 2026