Sobre el chat de Jávea
Bajo el sol de la Costa Blanca, donde el Mediterráneo se abraza con dos cabos que se adentran en el mar, Jávea respira historia entre viñedos y salitre. Los más viejos del lugar aún recuerdan cuando la economía se movía con el dulce de la uva pasa y las redes de los pescadores, antes de que el turismo de sol y playa cambiara el ritmo del pueblo.
Aquí la tradición no se pierde: en enero, las calles huelen a pan quemado en Pascua y el eco de las bendiciones de San Antón resuena en la parroquia del Mar. Más allá del casco urbano, el Jalón —o Gorgos— serpentea por la comarca mientras las islas del Portichol y del Descubridor vigilan la costa, recordando aquel viaje que un javiense hizo junto a Colón.
Quien llega a Jávea suele quedarse por el azul del mar o por la brisa que trae el perfil de Ibiza en los días claros. No es raro ver a gente hablando de la mona de Pascua o de cómo el cabo de la Nao corta el horizonte como un cuchillo al atardecer.
Última actualización: 8 de septiembre de 2026