Sobre el chat de Benidorm
El skyline de Benidorm, con sus más de 300 torres donde el sol se refleja de día y las luces se encienden de noche, es imposible de olvidar. Desde el mirador del Castillo hasta la playa de Poniente, el contraste entre el Mediterráneo y los edificios más altos de Europa te deja sin aliento. Si pasas por el casco antiguo, fíjate en la iglesia de San Jaime y Santa Ana: su torre del reloj marca las horas de una ciudad que nunca duerme del todo, ni siquiera en invierno cuando los turistas se reducen a los pocos que buscan el clima más suave de España.
Hablando de invierno, los benidormenses tienen su propia forma de protegerse del frío: las terrazas techadas de la Avenida del Mediterráneo, donde sirven una fideuá que no tiene nada que ver con la de otros sitios. No es de extrañar que el 8 de diciembre, cuando se celebra la fiesta de la Purísima, la gente se junte en la Plaza del Ayuntamiento a cantar y bailar hasta que el frío se rinde. ¿Sabías que en Benidorm el verano tiene dos velocidades? La primera, de junio a septiembre, con las playas abarrotadas y las terrazas a tope. La segunda, de octubre a mayo, cuando la ciudad respira más tranquila y los locales recuperan su ritmo: el de las cañas en el Mercado Municipal con productos de la huerta alicantina, o el de las rutas de senderismo por el Parque Natural de Serra Gelada, donde las vistas desde el Faro de l’Albir quitan el hipo a cualquiera.
Última actualización: 11 de julio de 2026