Sobre el chat de Jardín América
Entre el verde y el rumor del arroyo, Jardín América nació en 1946 de la mano de un grupo de pioneros que buscaban tierra fértil junto al Alto Paraná. Antes, en 1768, allí mismo funcionó la última reducción indígena del Alto Paraná, San Francisco de Paula, un dato que aún late en el paisaje y en la memoria colectiva. Hoy, con poco más de 27.000 habitantes, la ciudad respira entre cultivos de yerba mate y té, mientras su mayor reclamo turístico, los Saltos del Tabay, atrae a quienes huyen del bullicio: un remanso donde el agua se rompe en hidromasaje natural a pocos kilómetros del casco urbano.
La gente de aquí no necesita excusas para juntarse. En las calles del centro, entre almacenes de ramos generales y talleres mecánicos, se reconocen las voces que repiten los nombres de los parajes más cercanos como si fueran de su propia familia. Al otro lado de la Ruta 12, donde la costa se estrecha, los turistas llegan atraídos por el rumor de los Saltos del Tabay y se mezclan con los locales que van a cargar frutos de ananá y papaya, cultivos que pintan de amarillo y verde los caminos de tierra en temporada.
Entre quienes pasan por aquí, algunos son empleados de la fábrica de pasta celulósica de Puerto Mineral, otros son productores rurales que venden su yerba en los mercados cercanos, y no faltan los que solo quieren perderse en el sonido del agua. En esta sala se habla de eso: de lo que crece, de lo que se rompe y de lo que se comparte sin necesidad de presentaciones.
Última actualización: 8 de agosto de 2026