Sobre el chat de Ibagué
El viernes por la tarde, la plaza de Bolívar de Ibagué se llena de jóvenes con un helado de coco del puesto de doña Rosa, que lleva 30 años vendiendo ahí. Mientras el viento de la cordillera mueve las hojas de los guayacanes, algunos se sientan en los bancos de madera a hablar de fútbol —el Deportes Tolima es religión aquí— o de la última feria de música que llenó el Parque Centenario. En esta sala no hay que explicar de qué va Ibagué: se nota en el acento arrastrado de la gente, en las voces que piden un "sancocho bien picante" o en las fotos que suben de la Catedral de la Inmaculada, iluminada de noche como un faro en la ciudad.
Si no has probado el "viudo de pescado" en el mercado de La Pola o no has caminado por el sendero de la Quebrada de los Cuervos al amanecer, aquí alguien te lo recomendará sin rodeos. También hay quien comparte horarios de los buses que bajan a Melgar o a Girardot, porque en Ibagué el transporte público sigue siendo clave. Y si te gusta el ambiente bohemio, busca a los que quedan en el bar La Cueva: dicen que allí se canta vallenato hasta que se apaga la última vela.
Última actualización: 8 de agosto de 2026