Sobre el chat de Gijon
El barrio de Cimavilla, con sus casas de colores pegadas al mar y el sabor a salitre, sigue siendo el corazón viejo de Gijón. Aquí, entre el puerto pesquero y la playa de San Lorenzo, los gijoneses se reúnen a cualquier hora: desde el olor a bacalao en la lonja al atardecer hasta el bullicio de la sidrería El Pescador cuando cae la noche. Si pasas por el puerto un jueves, no te pierdas el ambiente de la feria de artesanía; los puestos se llenan de collares de azabache y quesos de Los Oscos, y hasta los más jóvenes acaban arrastrados por el olor a fabada.
Más allá del casco histórico, la zona de Somió es otro mundo: calles tranquilas con chalets que esconden jardines perfectos para escapar del bullicio. Los de allí juran que el mejor txakoli se sirve en bodegas como Txakoliña, donde el dueño te cuenta que su abuelo ya compraba la uva en Getxo. Y si te gusta el surf, en la playa de El Barro el viento del noroeste marca el ritmo de las olas, aunque los locales prefieran quedarse en la terraza del chiringuito La Cueva con un botellín bien frío.
Última actualización: 17 de julio de 2026