Sobre el chat de Fonseca
Por donde el río Ranchería serpentea entre la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía del Perijá, Fonseca se asienta como un oasis de cultura caribe en medio de la aridez guajira. Fundado en 1773 por esos dos forasteros de pasado europeo que le dieron nombre, hoy es un lugar donde el aire huele a acordeón y a tierra húmeda tras las lluvias.
Bajo el sol que quema en el valle, la música vallenata no es solo un sonido: es un ritual. Aquí se celebra el Festival del Retorno con verbenas que duran días, donde hasta los más jóvenes bailan La Colita Abierta y la Colita Cerrada al ritmo de caja, guacharacha y acordeón. Los nombres de Silvio Brito o Chema Gómez no suenan lejanos; son parte de la memoria que se canta en cada esquina.
Al caer la tarde, cuando el calor se hace más llevadero, la gente se junta en las veredas del centro para hablar de lo que importa: las cosechas, el próximo corrido o el último paseo hasta el río. En Fonseca no se pierde el tiempo en formalidades; se vive la vida al ritmo de lo que el valle da y la tradición exige.
Última actualización: 8 de agosto de 2026