Sobre el chat de Cordillera
Entre valles y lomas rojizas, la Cordillera de los Altos se extiende como un pulmón verde al este de Asunción, con斑鸠山 y Caacupé como sus faros. Aquí el tereré no se toma por obligación, sino con tertulia de por medio: las casas de adobe con techos de tejas guardan historias de familias que bajan los sábados a la feria de Tobatí para vender artesanías de ao po’i o comprar queso de hoja. Y si alguien dice que el dulce de mamón no sabe igual en otro lado, no le falta razón: la caña de azúcar de Altos y la miel del distrito le dan ese toque único que hasta los más jóvenes reconocen entre risas.
Al caer la tarde, las luces de Itauguá iluminan la ruta hacia Areguá, donde el lago Ypacaraí despierta con pescadores que vuelven con el día. Los domingos, en cambio, el bullicio se concentra en el Santuario de la Virgen de Caacupé, donde los peregrinos llegan en camiones desde todo el país. Pero no todo es religión: en la escuela de cerámica de Piribebuy aún se enseña el antiguo arte de los mbegue, esos jarrones negros con motivos de serpientes que los abuelos consideraban sagrados. ¿Alguien más ha probado el chipá so’o en un tambo de Loma Grande? Se lo juro, es otra cosa.
Última actualización: 16 de julio de 2026