Sobre el chat de Mariano Roque Alonso
Bajo la sombra del arroyo Itay, donde el río Paraguay abraza la tierra, se alza Mariano Roque Alonso, un distrito que nació de la refundación tras la Guerra de la Triple Alianza. Lo que antes fue un paraje llamado Corumba cué o incluso Loma de Arecayá, terminó por convertirse en un polo industrial y comercial que hoy respira entre fábricas de envases y troperos que aún desfilan en sus ferias de ganado.
No es raro ver a vecinos comentando sobre la Expo Mariano R. Alonso, ese evento anual que pone a la ciudad en el mapa más allá de sus límites. Aquí el clima subtropical marca las estaciones: veranos de calor pegajoso y humedad que obligan a buscar sombra, e inviernos que, aunque suaves, dejan heladas matutinas en las zonas más descampadas cerca del río. La vida en la ciudad se mueve entre el bullicio de los talleres metalúrgicos y el olor a asado que sale de las parrillas en las tardes de domingo.
Si pasas por la zona de Paso Ñandejára o te acercas a la estancia Surubi’y, verás cómo el paisaje cambia bruscamente: de lo urbano a lo ribereño en cuestión de minutos. Los que conocen la ciudad saben que, más allá de su crecimiento económico, Mariano Roque Alonso conserva ese aire de pueblo trabajador donde aún se habla de siembra, de cosechas y de aquellos que llegaron a pie para quedarse.
Última actualización: 8 de agosto de 2026