Sobre el chat de Cantel
Los cantelenses son gente de trato cercano, acostumbrada a la brisa fresca de las 2.370 metros que se cuela entre las calles del municipio. Aquí el tiempo no es lo que prima, sino las historias que se cuentan en las esquinas de la cabecera municipal, donde el bullicio de la mañana se mezcla con el olor a pan recién horneado que escapa de las panaderías tradicionales.
La fiesta titular del 15 de agosto, en honor a la Virgen de la Asunción, es el único momento en que el pueblo se llena de color y música hasta el amanecer. No hace falta buscarla: el sonido de las marimbas y los cohetes resuena desde la plaza central, donde los vecinos se reúnen sin prisa pero sin pausa.
Más allá del centro, el municipio se extiende en pequeños comercios y viviendas humildes que aprovechan cada rincón de los 22 km² de terreno. Quien pase por la ruta que une Quetzaltenango con Cantel, a once kilómetros de distancia, entenderá por qué este pueblo mantiene viva la esencia de una Guatemala que aún se reconoce en sus tradiciones más simples.
Última actualización: 9 de septiembre de 2026