Sobre el chat de Villalba
En la plaza del Concello de Vilalba, cuando cae la tarde, se oye el rumor de las voces que salen de las sidrerías y el repique de las campanas de la iglesia de Santa María. Es el corazón de un pueblo que aún huele a pan recién horneado en las panaderías del centro, como la de Panadería Otero, donde el horno de leña lleva más de sesenta años en la misma esquina.
Si quieres saber de los mercados de los jueves en la Plaza de Abastos —donde los puestos de queso de San Simón y miel de la zona se mezclan con el bullicio de los vecinos—, aquí es donde se habla de eso. O de la romería de Santa Eulalia, en agosto, cuando el pueblo se llena de gaitas y el olor a pulpo a la gallega inunda las calles. Los de fuera suelen sorprenderse con la cantidad de gente que viene de pueblos cercanos, como Cospeito o Guitiriz, a disfrutar del ambiente.
Y olvídate de buscar el típico bar de pueblo vacío: en Vilalba la gente se junta en sitios como el Café Moderno, donde el café con leche sabe a tierra recién removida, o en la terraza de O Lagar, para probar los vinos de la Ribeira Sacra que algunos traen en sus maletas como si fueran un trofeo.
Última actualización: 10 de agosto de 2026