Sobre el chat de Monforte de Lemos
El Sil serpentea por Monforte como un reloj de arena gigante, marcando el ritmo de un pueblo que vive entre piedra y tradición. Aquí, en el corazón de la Ribeira Sacra, el castillo de los Lemos aún vigila desde lo alto, y en días claros se distingue la silueta del Moncayo al fondo. La villa huele a pan de maíz en el horno de la Rua do Franco, y por las tardes los mayores se sientan en los bancos de la Plaza de España a hablar del tiempo, de la última cosecha o de aquel partido de los años 80 en el que el Monforte CF le dio la vuelta al marcador en el último minuto.
Si te asomas al mirador de la Peña del Castillo al atardecer, verás cómo las luces de la ciudad se encienden poco a poco, como si alguien fuera encendiendo velas una a una. Y si coincide con el verano, no te pierdas la Festa do Viño de Calidade, donde los vecinos sirven ribeiro de cosecha propia en cada esquina y hasta la banda municipal toca pasodobles entre copla y copla. Eso sí, no preguntes por el camino de Santiago si es tu primera vez: en Monforte el Camino pasa de largo, pero la hospitalidad no.
Última actualización: 7 de agosto de 2026