Sobre el chat de Ubrique
En la plaza del Ayuntamiento de Ubrique, a las siete de la tarde, se respira el olor a cuero recién tratado mezclado con el humo de los primeros fogones. Es la hora en que los mayores se acercan al bar La Herrería para pedir un vino de la tierra mientras comentan si la lluvia de esta semana arruinará la cosecha de aceitunas. Si pasas por allí y te acercas, no te extrañes si alguien te invita a probar un trozo de queso payoyo con un chorrito de miel de la Sierra de Grazalema: es ley no escrita en estos lares.
Ubrique no es solo el corazón de la marroquinería española —aquí se curten las pieles más finas del país—, sino también un pueblo que se desvive por sus fiestas. La Romería de San Juan, por ejemplo, es de esas que dejan marca: el primer fin de semana de junio, la Virgen sale en procesión hasta el Santuario de la Dehesa, y los grupos de sevillanas no paran hasta que el amanecer pinta de rosa las montañas. Si vienes en esas fechas, prepárate para bailar aunque no sepas los pasos, porque allí hasta el más torpe acaba moviendo los brazos al ritmo de 'La Tarara'.
Última actualización: 8 de agosto de 2026